Por la tarde salimos rumbo a La Rioja, para actuar en un pueblo de Haro. Lamentablemente, el sonido no fue el punto alto del día, y fue algo de desánimo para algunos chicos. Tuvimos oportunidades de hablar a la gente sobre Dios, pero estábamos convencidos de que podíamos hacerlo mejor. Al día siguiente, Patti nos ayudó a refinar nuestros testimonios y de animarnos a darlo todo para Dios. La siguiente actuación en Vitoria fue una pasada. Paró de llover justo cuando nos bajamos del coche, y las actuaciones fueron perfectas. La gente paraba y se asombraba de ver a los jóvenes tan alegres de bailar y de hablar de su Dios, y no podían contener las ganas de preguntarnos sobre quién éramos y porque seguíamos a Jesús. Incluso captamos la atención de la Ertzaintza (policía vasca), que nos chequearon el permiso de actuar y no nos dio problemas (estamos orando para que vuelvan para poder ministrarles!). Yo, personalmente, tuve el privilegio de hablar, junto con Susana, con una mujer Irlandesa (Kaitlyn), que había venido a pasar un par de días visitando a sus amigos. Tuvimos una conversación muy interesante en inglés (tenia un acento guapísimo!!), que culminó en una ella aceptando nuestra oferte de oración.
Por la noche, los chicos dejaron sueltos sus locuras y acabamos en una guerra de latigazos de toallas en gallumbos; más de uno quedo con marcas rojas!
Y con esto os dejamos. Estamos listos para el último día de ministerio en Vitoria, y deseando ver a Dios moverse de forma alucinante. Gracias por vuestras oraciones, ¡seguid visitando el blog!
Yours truly,
Karim.




